La historia de la difusión del tango en la Argentina y el Uruguay durante el siglo XX está estrechamente emparentada a la expansión de la radiodifusión durante el mismo período.

El tango, aunque su origen exacto es difícil de detectar, se originó alrededor del Río de la Plata durante la segunda mitad del siglo XIX, indudablemente de la mano de los descendientes de esclavos africanos que vivían en la región. Entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, el tango comenzó a mezclarse con tipos de música proveniente de los inmigrantes de Europa, Medio Oriente, y otras regiones del Viejo Mundo.

En las primeras décadas del siglo XX, la difusión del tango como uno de los géneros de música popular más extendidos de la región recibió un gran empuje de la mano de la naciente industria discográfica, y sobre todo de la radiodifusión a partir de los años veinte.

La radio y la Guardia Nueva

Se denominó como Guardia Nueva a una joven generación de compositores e intérpretes de tango que vivieron una época de gran auge entre la década del veinte y la del cincuenta. Esta época coincide con la difusión del tango a nivel internacional y con la explosión de emisoras de radio en el territorio del país.

La radio se encargó de llevar la voz y las composiciones de los grandes referentes de esta nueva generación a los rincones de la Argentina. Entre los artistas cuya carrera estuvo ligada a la radiodifusión se encuentran grandes figuras como Julio de Caro, Carlos Gardel, Tita Merello, Sofía Bozán, Homero Manzi y Osvaldo Pugliese, entre muchos otros.

Fue gracias a la radio, también a la industria discográfica y al cine sonoro, que el tango se transformó en la música más popular a ambos lados del Río de la Plata y, desde allí, a gran parte de Argentina y Uruguay.