Los medio de comunicación argentinos sufrieron el ataque de todos los gobiernos militares durante el siglo XX. Sin embargo, al igual que en muchos otros ámbitos, la dictadura que se extendió desde 1976 hasta 1983 fue especialmente violenta con la radio y sus protagonistas.

El autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional” extendió su férreo control hacia todos los medios de comunicación del país. Miles de periodistas, artistas y personalidades de la cultura tuvieron que exiliarse en otros países, al igual que personajes de la política. La radio no fue una excepción.

El gobierno militar distribuyó listas negras entre las emisoras de radio de todo el territorio. Muchos periodistas se quedaron sin trabajo, muchos otros fueron silenciados, y algunos fueron asesinados antes de poder huir del país. Además, el gobierno estableció una severa censura, que incluyó a música y asuntos que pasaron a estar prohibidos inmediatamente. Esto se aplicó tanto a las tradicionales radios de amplitud modulada, centradas alrededor de las noticias y los sucesos deportivos, como a las recientemente creadas emisoras de frecuencia modulada, que estaban en aquel momento especializadas en música y en general apuntaban a un público joven.

La creación del COMFER

En el año 1980, el gobierno creó el Comité Federar de Radiodifusión, más conocido como COMFER. Este organismo, junto con una nueva legislación aplicada a las emisoras radiales y televisivas, se dedicó a controlar de manera directa las actividades y contenidos de la radio y la televisión argentina. Pasarían más de treinta años hasta que tanto el COMFER como la ley desaparecieran de la Argentina.

La última medida tomada por el gobierno militar antes de su desaparición fue la privatización en masa de muchas emisoras radiales del país, que hasta entonces habían estado en manos del Estado. Estas emisoras favorecidas por la dictadura aun conservan sus respectivas licencias, y muchas se transformaron en grandes multimedios desde entonces.